El conductor y músico Roberto Pettinato habló públicamente por primera vez sobre el juicio que enfrenta su hijo, Felipe Pettinato, en la causa por la muerte del neurólogo Melchor Rodrigo. Sus declaraciones se dieron en medio de la expectativa por el veredicto y luego de que la querella solicitara una pena de 15 años de prisión.

En diálogo con el programa Puro Show, Pettinato reconoció la complejidad del momento familiar y puso el foco en el desarrollo del proceso judicial. “Es una situación difícil”, expresó, al tiempo que remarcó la importancia de las pruebas en el ámbito penal.

“El código penal exige certezas. No alcanza con suposiciones o interpretaciones”, sostuvo el exintegrante de Sumo, marcando diferencias con otros tipos de procesos judiciales. En ese sentido, aseguró que para una eventual condena deben existir evidencias concretas que respalden las acusaciones.

Dudas sobre la acusación y expectativa por el fallo

Pettinato manifestó su postura respecto a la causa y dejó entrever su confianza en un desenlace favorable para su hijo. Según indicó, existen interrogantes clave que aún no tienen respuesta, como el origen del incendio o la posible intencionalidad del hecho.

También cuestionó la solidez de la acusación impulsada por la querella, al señalar que durante el juicio surgieron versiones contrapuestas entre los testigos. “Hay testimonios en distintos sentidos”, explicó, al mencionar que algunas declaraciones habrían contradicho afirmaciones centrales del caso.

En relación con el estado de Felipe, el conductor indicó que atraviesa el proceso con temor ante una posible condena, en un contexto de alta exposición pública. “Yo creo que va a salir todo bien porque no están las pruebas, no se sabe quién inició el incendio, no se sabe si hubo intencionalidad. Son cosas del código penal. Es así: la tengo o no la tengo. Si no está, no está. Si está, que Dios lo ayude.”

La mirada sobre el proceso y la presión social

Durante la entrevista, Pettinato también hizo referencia al impacto mediático del caso y a lo que definió como una “condena social” previa. Fiel a su estilo, combinó reflexiones con ironía, aunque sin dejar de remarcar la tensión que vive su familia.

Además, describió el contexto en el que se habrían producido los hechos investigados, aludiendo a un vínculo entre personas con consumo problemático, aunque aclaró que no puede asegurar cómo ocurrieron exactamente los hechos.

Mientras se aguarda la decisión judicial, el caso continúa generando repercusiones tanto en el ámbito judicial como en el mundo del espectáculo, con un fuerte seguimiento mediático y opiniones divididas sobre el desenlace.